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COMITÉ DEL BICENTENARIO RECORDÓ FECHA HISTORICA DE CALI CON LA PROCLAMA DE JOAQUIN DE CAICEDO Y CUERO

 

Santiago de Cali, noviembre 10 de 2010.-
 El Concejo de Cali, el Comité del Bicentenario y la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, rindieron homenaje a la memoria de Don Joaquín de Caicedo y Cuero, protomártir de la independencia de Colombia, y quien motivara a Santiago de Cali a reclamar su autonomía el tres de julio de 1810, constituyéndose en Prócer y en estandarte de la libertad vallecaucana. El 10 de noviembre de 1810, Caicedo y Cuero hizo pública una proclama de libertad que motivó a otras poblaciones del Gran Cauca a conformar lo que en su momento se denominó Las Ciudades Confederadas, organización de la que hicieron parte Caloto, Buga, Cali, Toro, Anserma y Cartago. Rememorando esa fecha histórica y  los 200 años de la proclama libertaría promovida por Don Joaquín de Caicedo y Cuero y a los cabildantes de la época, el Concejo de Cali recordó en sesión plenaria esa fecha histórica para el país.
 El Presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, Nicolás Ramos Gómez fue el encargado de abrir la plenaria para dar paso a una ceremonia histórica en la cual el Concejo Municipal recordó la proclama de libertad que el 10 de noviembre de 1810 hiciera el Cabildante Joaquín de Caicedo y Cuero, reclamando la autonomía e independencia de Cali y otras poblaciones del Gran Cauca bajo la gobernación del español José Tacon y Rosique. 200 años después y acorde al a agenda de celebración del Bicentenario, la Sociedad de Mejoras Públicas y el Comité del Bicentenario, reclamó de nuevo ese espacio de autonomía que promovieran Joaquín de Caicedo y Cuero, reclamando esta vez una visión de futuro de Santiago de Cali al año 2036, cuando se celebraran 500 años de existencia de la Capital del Valle.
 Cuatro meses después del Acta de Independencia del Cabildo de Cali del 3 de julio de 1810, el 10 de Noviembre del  mismo año, el protomártir de la Independencia de Colombia, don Joaquín de Caicedo y Cuero pronunció ante el mismo Cabildo, su inmortal proclama, que desconoció y negó la autoridad del Gobernador José Tacón y Rosique.
 El tono vibrante de su proclama, habla por sí sólo del pensamiento que vivían los patriotas del Valle. Apartes de la proclama fueron suministrados por el historiador Alberto Silva Scarpetta, para la sesión plenaria del 10 de noviembre de 2010, y así se escuchó don Joaquín de Caicedo y Cuero:
 “Si así lo acordáis
y el pueblo ilustre de Popayán no
hace el último esfuerzo para derribar
ese ídolo venerado allí por unos pocos,
preparaos, generosos compatriotas, estad
resueltos a luchar con ese tirano, a
quién importa poco ver desolada la
Provincia como el conserve su injusta
exaltación.
 Pero antes de todo, antes
de resolveros a tomar las armas para
la defensa de nuestros sagrados derechos,
tomad la última medida conciliatoria,
de paz, unión y fraternidad
con Popayán.
 Elegid un diputado para
que vaya a hacerlo en la Junta Provisional
que resuma toda la autoridad,
conforme a nuestros acuerdos y deliberaciones:
dadle vuestras instrucciones
para que obre conforme a ellas; escoged
un hombre sabio, prudente, virtuoso
y que tenga el concepto público.
Yo hallo estas brillantes cualidades en
el Reverendo Padre Fray José Joaquín
de Escobar, conocido en toda la Provincia,
y tal vez en todo el Reino…”
 El historiador Alberto Silva Scarpetta, expuso además lo que vino a continuación de la Proclama de Don Joaquín de Caicedo y Cuero.
 “Viaja entonces a Popayán el Padre Fray José Joaquín Escobar para ser rechazado con descortesía por el Gobernador Tacón y Rosique, quien desconoce la diputación que llevaba el reverendo fraile. !Ahí, fue Troya! Término épico que define esa situación.
 Buga, igual que Cali, se pronuncia. Su Cabildo sesiona el 31 de diciembre y emplaza enérgicamente al de Popayán para decirle verdades que no podían callarse. Le reclaman el trato dado al Padre Fray José Joaquín Escobar y de paso con certera y admirable prosa le precisan punto por punto lo sucedido en el Valle desde el grito de la revolución.
 Dos meses después, llega el primero de febrero de 1811, día clásico en los anales de Cali, lógico colorario del Acta del Cabildo de Cali del 3 de julio de 1810.
 Reunidos en la Casa Consistorial los ahora insurgentes, representantes del nacionalismo criollo, determinan constituirse en Junta Provisional de Gobierno y deciden invitar al resto de Ciudades Amigas del Valle del Cauca para hacer causa común.
 No necesitaron los cabildantes caleños de muchos argumentos, para recibir la adhesión del resto de Cabildos de las ciudades vallecaucanas importantes por aquella fecha, como lo eran: Buga, Cartago, Anserma, Toro y Caloto.
 La presión que ejercía el Gobernador Tacón desde Popayán se manifestaba en odiosas posiciones hostiles, como la interferencia de correspondencias, acuartelamiento indiscriminado de tropas, puestos de vigilancia de avanzadas en puntos neurálgicos de las entradas al Valle y apertrechamiento de armas para atemorizar a la población vallecaucana”.
 OFICINA DE COMUNICACIONES Y RELACIONES CORPORATIVAS
 
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Fecha de publicación: 10/11/2010


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