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Plan desarme? No sería primero la inversión social y los TIOS

Plan desarme? No sería primero la inversión social y los TIOS

A propósito, del regaño del regaño del Señor Presidente de la república al General Fabio Alejandro Castañeda y de rebote al Secretario de Gobierno Carlos José Holguín y al Alcalde de Cali Rodrigo Guerrero, en el que dejó en claro que la cifra de 70 homicidios por cada 100.000 habitantes de Cali es absolutamente inaceptable, ya que supera con creces el promedio nacional, y que quiere que le den mas explicaciones y justificaciones del por qué ocurre, sino resultados, y la propuesta del Señor Alcalde de poner en funcionamiento el Plan Desarme para todos los caleños considero necesario hacer algunas recomendaciones que ojalá sean tenidas en cuenta.

El plan desarme debe ser estratégico no reactivo, además de superar la vergüenza publica a la que sometió el regaño presidencial a los funcionarios, debe enfocarse, más que a dar una respuesta mediática señalando operativos realizados y armas incautadas a gente común, a atacar los verdaderos focos de criminalidad.

 

Es una verdad de Perogrullo que los delincuentes utilizan armamento ilegal y hechizo y que en los planes de desarme generalmente se incautan las armas legales de los ciudadanos de bien, dejando a estos en estado de abandono e indefensión frente a los delincuentes. En Cali existen canales de distribución y expendios de armas ilegales e insumos para fabricarlas y sospecho que tanto la fuerza pública como el gobierno local tienen alguna idea de dónde se encuentran y cómo funcionan, así lo documentó el periodista y escritor vallecaucano Yesid Toro Meléndez en su libro “Complot para matar al Diablo”.

 

Esto es algo que se comenta en los barrios y las comunidades caleñas, sobre todo en el oriente; de allí que deban acometer en primer lugar, y cuanto antes, labores de inteligencia para identificarlos y desmantelarlos. Solo cuando empiecen a mostrarse a la ciudadanía las capturas de los expendedores y los portadores ilegales, las armas incautadas, los antros desmantelados, deberá extenderse la medida a los ciudadanos del común.

 

De otro lado, la fuerza pública debe demostrar más pertinencia y movilidad en sus operativos, en el patrullaje en los barrios y en los puestos de control. Son estos últimos los más discutibles; los caleños no percibimos que la seguridad se incremente con tantos puestos de control, por el contrario, se nos vuelven molestos. Porque la “inteligencia Policial” los ubica generalmente en el mismo lugar, en el mismo horario, y afectando a los mismos ciudadanos que transitan habitualmente esos lugares.

 

La lógica elemental, de primero de primaria, indica que los criminales jamás pasarán por allí. Por citar un ejemplo, el caso del puesto de control de la avenida 4 Oeste es hasta de los más simpático, es un autentico caso de folclor criollo. Ubicado frente al CAI del Oeste, a unos metros del emblemático Gato de Tejada, los agentes del orden en cambio de patrullar las riberas del río en las cercanías, por donde habitualmente trotan o caminan miles de caleños y el mismo monumento visitado por muchos de turistas, se instalan en la calle, inhabilitan media calzada con sus conos, y “raquetean” todos los santos días,  de 8 am a 6 pm, los vehículos y las motos que transitan por el lugar; algunos le llaman a este puesto el “Banco de la Republica”, sabrá Dios por qué.

 

Pero eso no es todo, sólo hasta hace unos meses la agudeza policial cayó en cuenta que por detrás de Normandía, por la avenida 4 A se les colaban los automotores que no querían ser requisados bien sea porque no portaban sus papeles en orden o por cualquier otra razón, entonces, eureka! los muy sabuesos, colocaron otro CAI móvil en la Y que conduce a Montebello, a la altura del parque del Ancla, a unos cien metros después de la confluencia de las dos avenidas, y actualmente funcionan los dos; dobles recursos, doble cantidad de agentes del orden, etc., etc., ¿será que a la ciudad le sobran estos recursos? . Este es uno de los muchos ejemplos que cunden, lo cierto es que la policía se ha tomado las principales vías  y parecen no ser conscientes del problema de movilidad que aun impera en Cali, inhabilitan la mitad de las calzadas, lo hacen en las horas picos, y arman unos trancones de la madona, y al tenor de los indicadores de inseguridad que hasta ahora campean en Cali, me atrevo a especular que son totalmente ineficaces; si estoy equivocado, si han documentado la eficacia de estas medidas, que nos muestren los resultados por favor.

 

Pero la seguridad no es solo operativos eficientes, patrullajes permanentes y anticipación y desmonte del acto delincuencial, involucra aspectos esenciales como la buena formación, el civismo, la construcción de ciudadanía responsable, la tolerancia y esto se soporta en unos imperativos. El primero, la buena educación en términos de cobertura, calidad, con retención escolar, doble jornada, permanencia educativa, y posibilidades reales de terminar un ciclo, por lo menos, técnico.

 

El segundo, la oferta cultural, que capte y promueva las manifestaciones populares, y las encamine en un proyecto de vida integral, sino productivo, por lo menos trascendente;  el tercero, en el deporte con una visión estratégica – social, en la que los deportistas de alto rendimiento no sean producto de la generación espontanea en los sectores populares ayudados por mecenas y entrenadores de escuelas deportivas de los mismos sectores a los que si acaso se les colabora prestándoles los escenarios deportivos.

 

Cuanto nos motiva, nos inspira, los testimonios de superación de muchos de ellos, los obstáculos vencidos, los problemas dejados atrás, las miserias de sus entornos, y nos mueven los sentimientos y nos hacen llorar cuando triunfantes nos inflan de orgullo patrio, corremos a tomarnos fotos con ellos, yo, confieso, también lo hago, pero después de la calentura, viene el olvido, y hacemos muy poco como Estado, casi nada como sociedad civil, para que estos testimonios dejen de serlo de superación y sean la evidencia de una política de oportunidades que como estado y sociedad les damos. Y por último, erradicar el hambre, porque amor con hambre no dura, porque las buenas intenciones se estrellan con el bolsillo vacío y las deudas llamando a la puerta; con una política más que de subsidios, de  generación de ingresos para los hogares, con oportunidades productivas para los madres y los padres, en principio, porque ellos  son indudablemente los mejores aliados para cultivar hombres y mujeres de bien.

 

Padres trabajando hijos estudiando, formándose integralmente, debe ser nuestra consigna. En este sentido, al gobierno actual le aprobamos en el Plan de Desarrollo una estrategia que pintaba bien, orientada a este propósito: los Territorios de Inclusión y Oportunidades TIOS, once en Cali, en los sectores más problemáticos y por lo mismo, más necesitados. No han comenzado a materializarse. ¿No será tiempo de que el alcalde Rodrigo Guerrero los ponga a funcionar de una vez, sino antes, paralelamente con el plan Desarme?

 

Y después de acometer estos aspectos mencionados, entonces sí hacer un Plan Desarme generalizado, seguramente nos encontraremos con sorpresas agradables, nos daremos cuenta que el común de la gente común y corriente, se desarmará voluntariamente, abrigara compromisos cívicos reales para construir la paz y la esperanza y volveremos a ser la Cali que fuimos y que nunca debemos permitir que dejara de ser.

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Fecha de publicación: 30/09/2013


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